sábado, 13 de abril de 2013
Rutinas asesinas que toman a la mente por asalto.
Me siento completamente gris. Vacío de cualquier sentimiento semejante a la felicidad. Perdido en la tristeza, rodeado de impotencia. El odio me corre por las venas, las ganas de verte llorar están empezando a apoderarse de mi. ¿Por qué te la agarras conmigo si no te hice nada? ¿Por qué buscas llegar al conflicto verbal semanal que vengo fumandome hace un tiempo lo suficientemente largo como para declararme exhausto de esta mierda? Yo se que la rutina asesina toma por asalto nuestra cabeza y nos la agarramos contra el primer ser viviente que se nos cruza, en este caso yo, pero también creo que en vez de llegar al choque, a la pelea, al llanto, deberíamos buscar una alternativa salvadora, capaz de evitar este tipo de situaciones suicidas. Evitemos la guerra, usemos nuestra arma verbal y defendámonos sin llegar al pleito. Porque, créanme que es una verga iracunda el momento de la pelea, el momento en el cual todo deja de tener sentido y solo queres ver muerto a esa persona o, en como es mi caso, asesinada por uno mismo.
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